|
El congreso de escritores
pacifistas árabes e israelíes de
Meghar calienta motores
Raúl
Torres
"Occidente está cometiendo
muchos errores con el mundo
árabe. Tendemos a verlo como un
mundo homogéneo sobredeterminado
por la religión islámica, y no
es así. Los hay entre nosostros
que, como José Saramago, apoyan
a los más radicales, tal vez
porque ven en su lucha fanática
una suerte de movimiento
redentor de liberación de corte
antiamericano; existen por el
contrario quienes, como Gabriel
Albiac, los vinculan única y
exclusivamente al terrorismo, y
se muestran incapaces de
reconocer en ellos una mínima
capacidad de civilización.
Otros, simplemente, apoyan a los
que, después de vivir en él, se
han situado radicalmente fuera
del mundo islámico. Pero ¿qué
ocurre con los musulmanes
pacíficos? ¿Quién –y cuando– va
a apostar en Occidente por la
gran masa de musulmanes –árabes
y no árabes– para quienes el
Islam es un espacio ideológico
acogedor y que puede ser
susceptible de reformas como lo
fue tras la II Guerra Mundial el
espacio ideológico del
catolicismo? Nuestra negativa,
basada en los prejuicios y
estereotipos culturales, a ver
esta zona de la realidad, es uno
de los factores que explican la
prolongación del conflicto entre
el mundo árabe y el mundo
cristiano y judío".
Quien así reflexiona, y en voz
alta, es el poeta español Carlos
Morales, director de la
editorial El Toro de Barro y
autor de Coexistence, una
antología publicada en el 2001
que recogía una selección de
poetas árabes de todas las
religiones y judíos que, aún
hoy, siguen trabajando por la
reconciliación, y a los que el
poeta conoció en el congreso de
poetas pacifistas celebrado la
primavera de aquel año en la
ciudad galilea de Meghar, cuando
hacía seis meses que había
comenzado la II Intifada. Hoy,
nuestro hombre es la cabeza
visible de este congreso en
España y América Latina. Por su
cabeza pasan buena parte de las
energías de ese puñado de
hombres y mujeres valientes
liderados, desde el comienzo,
por el poeta árabe Naim Arady y
por la poetisa judía Margalit
Matitiahu, a los que tuvimos la
suerte de ver en Cuenca, Toledo
y Madrid allá por el 2002,
atravesando juntos y cogidos de
la mano los escenarios más
importantes y selectos del mundo
literario español.
Preparando ya motores para la
celebración de su décimo
aniversario, el Congreso de
Meghar volverá a reunirse entre
el 27 de Abril y el 2 de Mayo,
en el corazón del mes que árabes
y judíos llaman de nissan, que
viene a significar algo parecido
al tiempo de la resurección y
del florecimiento. En él se
reunirán, juntos a sus homólogos
israelíes, poetas e
intelectuales palestinos de Gaza,
así como jordanos y egipcios.
"Queremos compartir con nuestros
amigos judíos nuestras
respectivas propuestas
literarias", nos dice el poeta
árabe Naim Araidy, uno de los
líderes espirituales de ese
mítico congreso de escritores
pacifistas de Meghar. "Desde un
punto de vista literario, lo que
nos separa es un trecho no más
grande que el que ocupa la
sombra de un águila al pasar por
un olivar". Su metáfora, sin
embargo, no esconde su
preocupación por hacer del
Encuentro –también– la
visualización de una "voluntad
común por la convivencia", y una
"demostración de que existen
modos distinto de ser árabes y
de ser hebreos que nada tienen
que ver con la imagen que tienen
de nosotros en Occidente".
Sus palabras son recogidas y
encajadas como un guante de seda
en las manos de la poeta judía
Margalit Matitiahu, el otro
rosto visible de esta hermosa
aventura de Meghar. "A Occidente
le pueden los prejuicios", nos
dice con un gesto apasionado
aunque aplastado ya por el
cansancio de décadas de combate
por construir un espacio de
sentido común y de cordura. "El
encuentro es un puente de
palabras destinado a hacer
comprender al mundo occidental
que, aunque no hacemos tanto
ruido como los fanáticos, somos
muchos en Israel y en el mundo
árabe los que sabemos vivir
cotidianamente en paz".
"Son muchos, sí. Son la mayoría.
Y son los mejores." Eso nos dice
Carlos Morales, mientras maneja
con forzada serenidad la
exhausta cajetilla de su Camel.
"Es mucha la tensión que se
acumula cuando te ves metido en
una atmósfera que sabes tan
llena de grandeza que no parece
posible que alguien pueda darle
un mínimo de credibilidad. Pero
está ahí. Hay que verla, hay que
vivirla desde dentro para ser
conscientes del enorme daño que
está haciendo la ceguera o la
visión maniquea que tenemos en
la cultura occidental de los
protagonistas reales de la vida
de de oriente próximo". La idea
fundamental la expresa Margalit
Matitiahu: "No sólo estamos
condenados a vivir juntos, es
que ya lo hacemos, es que
sabemos hacerlo". Con un gesto
de no disimulada admiración, nos
habla de Naim Araidy, "que no
sólo es uno de los máximos
conocedores de la literatura
hebrea sino que escribre en
hebreo y en árabe sin ningún
problema de conciencia. Eso
forma parte de la realidad; otra
cosa es que quien debiera a
verlo lo quiera reconocer".
En su visita a España de hace
unos años, Tanto Naim como
Margalit se sintieron muy
arropados, pero sintieron sobre
su cabeza el peso del mito del
"buen judío" y del "buen árabe".
"No hacía falta nada más que
mirar los periódicos –nos
cuentan– para ver hasta qué
punto nosotros, los que no
buscamos la guerra ni la
represión del otro, habíamos
dejado de existir para los
europeos". Naim es más
explícito, y nos recuerda cómo
"los periodistas que nos
preguntaban, lo hacían
desconcertados, como si
estuvieran frente a dos
apariciones". También recuerdan
el gesto de sorpresa de quienes,
en el Círculo de Bellas Artes de
Madrid o en el Instituto Alfonso
VIII de Cuenca "nos vieron subir
hacia la tarima del escenario
cogidos de la mano. Es como si
ser un buen árabe o una buena
judía –reflexiona Margalit–
implicara llevar una canana
llena de balas dispuestas para
usar. La gente nos miraba
emocionada, así debiera ser, asi
debiera ser siempre, nos decían,
¡pero es que es así!,
convivimos, trabajos juntos, nos
tomamos café juntos, a pesar de
los fanáticos, de los radicales,
de los verdaderos enemigos de
nuestros pueblos, y de la
humanidad" Carlos Morales
asiente con la cabeza. "Aceptar
estos estereotipos –nos dice– es
prolongar el poder de quienes no
saben vivir en una atmósfera que
no respire el caos. Los
pacíficos, que son la mayoría,
no son noticia, y su voz apenas
si es escuchada por nuestros
intelectuales y, en el mejor de
los casos, cuando se les escucha
se la entiende como una voz
escasamente representativa de la
realidad o como el fruto de un
voluntarismo idealista. Pero, se
quiera o no, lo creamos o no en
Occidente, ellos son también la
realidad. Una realidad, todo hay
que decirlo, abandonada a su
suerte por nosotros…"
Le preguntamos a Carlos Morales
si El Toro de Barro está
preparando una nueva antología
de Coexistence, para conmemorar
los diez años transcurridos
desde la muerte de su fundador,
Carlos de la Rica. "Algo hay de
ello, pero se requiere algo más
que buena voluntad para afrontar
un proyecto semejante. Lo
importante es que, hagamos lo
que hagamos, permanezca intacto
un hilo de continuidad entre lo
que él abordó y lo que nosotros
estamos intentando". Su doble
proyecto de una antología de la
poesía del Holocausto y de otra
sobre la poesía catalana de los
años ochenta están casi
concluidos, a la espera de una
mejor oportunidad. Y suenan los
nombres de algunos autores como
Federico Gallego Ripoll y José
Ángel García para retomar el
cabo que quedó suelto con la
edición antológica de la obra
del Premio Nacional de José
Corredor Matheos. Sea cual sea
el futuro que este Toro de Barro
y de Cuenca nos deparé, la voz
tranquila de su director, Carlos
Morales, nos deja claro que,
después de un más que insólito
silencio que ha durado casi dos
años, su mugido sigue vivo y su
cuerna alzada, cuando se acaban
de cumplir 41 años de su
fundación, allá en la Cuenca de
1965, por quien firma esta
crónica y por mi añorado amigo
el poeta Carlos de la Rica.
http://www.poetasdelmundo.com/verNot.asp?IDNews=841
El
poeta y editor español Carlos
Morales del Coso [poeta del
mundo] es la cabeza visible en
España y América Latina de este
movimiento galileo
Gentileza:: @ volar
[volar_2004@yahoo.com.ar]
paginadigital |